Ser adolescente es estar en el medio. En el medio entre la cálida niñez y la anhelable adultez. Es ya ser demasiado grande para muchas cosas y, aunque hace unos años nos parecería increíble, es aun ser demasiado chico para otras.
Sin embargo esto también tiene su lado positivo, ya que uno también puede mover esa barrera y lograr así ser demasiado grandes para cosas que ya no queremos hacer o demasiado chicos para cosas que aun no queremos empezar.
En conclusión, ser adolescente es, para mi, estar entre dos mundos: uno lleno de cosas que ya hemos hecho, y otro lleno de cosas que tendremos que hacer; y es solo en esta transición cuando se abre la posibilidad de tomar cosas de ambos lugares.

Muy bien!